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COMER EN CASA O EN EL COLEGIO, ¿QUÉ ES MEJOR? (Diario EL PAÍS)

El valor nutricional de la dieta en el comedor es superior, siempre que lo diseñe un experto

20/02/2017

El uso del comedor escolar realiza una función social importante al proporcionar la comida principal a niños de familias con recursos insuficientes.

Durante el curso 2014-2015, este servicio se ofertó en 14.571 centros, 5.916 pertenecían a centros privados y 8.835 a centros públicos. Cataluña, Madrid, País Vasco, Galicia, Navarra y Canarias fueron las comunidades autónomas en las que el porcentaje de alumnos usuarios del comedor en los diferentes niveles educativos fue mayor.

Pero, ¿cuál debe ser el papel del comedor escolar en la educación para la salud de los niños y adolescentes? ¿Contribuye este espacio a mejorar su socialización y convivencia? ¿Qué es mejor nutricionalmente, desayunar y comer en el comedor escolar o en casa?

Marcela González-Gross, vicepresidenta de la Sociedad Española de Nutrición y responsable del Grupo de investigación ImFINE, manifiesta que, “actualmente, tanto científicos, educadores como responsables de salud pública estamos de acuerdo, basándose en la evidencia científica, en que el centro escolar es un sitio clave para realizar promoción de la salud y prevención de enfermedades crónicas en la infancia y adolescencia”.

Estudios recientes realizados en población infanto-juvenil, en los que se compara la calidad de la dieta de los niños que comen en casa y los que comen en el colegio, indican que el valor nutricional de la dieta del colegio es superior, siempre y cuando esté diseñada por un nutricionista experto. Algunos de ellos han comparado la calidad de la alimentación ofertada en diferentes colegios, y han observado que cuando había una mayor calidad de la dieta y un mayor coste del menú había una menor prevalencia de obesidad entre los escolares. Datos del proyecto HELENA, proyecto de investigación financiado por el Programa Marco de la Comisión Europea y realizado con una muestra representativa de adolescentes, confirman estos aspectos y parecen indicar un mejor estado nutricional y de salud en aquellos jóvenes que comen en el colegio.

La mayoría de los estudios concluyen que, hoy en día, las posibilidades del comedor escolar no están lo suficientemente aprovechadas. Esto es muy importante y requiere de una reflexión y de un cambio de política, puesto que en la mayoría de los centros, el comedor se adjudican a empresas teniendo en cuenta solo el aspecto económico, cuando lo importante es la calidad de los alimentos y dietas que ofertan”.

El presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (CEAPA), José Luis Pazos, ve necesario un cambio de modelo del servicio de comedor escolar. En su opinión, “en el sistema educativo español, el comedor escolar es una solución de apoyo a las familias que, por razones diversas, se ven obligados a dejar a comer a sus hijos en el colegio. A este servicio siempre se le ha intentado dar una visión educativa y enfocar ese espacio como medio para que los niños y niñas aprendieran a comer adecuadamente e incorporar una dieta saludable y equilibrada en sus hábitos alimentarios". "

Estamos muy lejos de otros proyectos que sí resultan verdaderamente educativos como es el que desarrolla Finlandia, donde la comida forma parte del día a día del alumno. No es una cuestión opcional, está asumida por la administración educativa y todos los niños comen en el centro porque es una actividad que forma parte de su proceso de aprendizaje, de su sociabilización con el resto y de la consolidación de buenos hábitos alimenticios, añade.

Hay que constatar, que el estudio ALADINO reveló que los niños que comían en el comedor escolar tenían menos prevalencia de sobrepeso y obesidad que los que comían en su casa.

Es concebible una escuela en que la comida sea sana y es concebible un hogar en que la comida no lo sea. Pero si la comida en el hogar no es sana, las consecuencias para la salud del niño y de toda la familia van a ser malas a largo plazo, así que la solución no es llevarse al niño a un comedor donde esté mejor alimentado que en casa, sino conseguir que mejoren los hábitos alimentarios de la familia (y de toda la sociedad)”, explica.

En cuanto a si el comedor escolar desempeña una función social y formativa para los niños y jóvenes, la psicóloga Isabel Menéndez Benavente opina que “los niños y jóvenes son un colectivo que pasa demasiado tiempo en el colegio. Es cierto que por motivos laborales los padres a veces no tienen otra opción, pero a veces es más por comodidad: no correr para darle la comida, si el niño no come bien, etc.". "Lo positivo de utilizar los comedores es que los niños habitualmente suelen comer mejor fuera de casa que en la propia.

El presidente de la CEAPA considera positivo que los escolares utilicen los comedores porque “comer con grupos de la misma edad, en un ambiente diferente del familiar, también proporciona al niño y adolescente muchas ventajas, teniendo en cuenta que los escolares ya realizan otras comidas como desayuno, merienda y cena con sus progenitores". "Además", prosigue, "en ocasiones, las familias tienden a complicarse poco a la hora de alimentar a sus hijos y algunos caen en la tentación de darles lo que les gusta en lugar de lo que les conviene.

Aumentar los espacios de interacción de nuestros hijos con sus familiares cercanos siempre es beneficioso. Pero, la dualidad de espacios es siempre mejor que solo uno de ellos”.