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Peligros de los menores en las redes sociales

La mayoría de las redes sociales no ejercen un control realmente eficaz sobre la edad y / o la identidad de las personas ...

05/02/2016

La mayoría de las redes sociales no ejercen un control realmente eficaz sobre la edad y / o la identidad de las personas que solicitan el alta como usuarios y son muchos los peligros que los niños y adolescentes se exponen en estas redes , sobre todo, si no se lleva una gestión concreta de qué otros internautas están autorizados para ver los datos personales, archivos y comentarios que se suben al perfil.

Se ha comprobado, por ejemplo, que aumentan los grupos de delincuentes que se trasladan a las redes sociales para obtener información sobre la ocupación de los hogares. Tradicionalmente, este espionaje se hacía controlando los portales de los pisos, echando un vistazo a los buzones y preguntando a los vecinos todo haciéndose pasar por encuestadores. Este "estudio de campo" que hacían los ladrones empieza a pasar a la historia. La informática resulta un aliado excelente. Las encuestas demuestran que los menores son poco conscientes de la importancia de proteger sus datos, y la inmensa mayoría deja que cualquiera acceda a sus perfiles ya toda la información personal. Por otra parte, muchos menores participan en redes por las que aún no tienen la edad mínima, falsificando, sencillamente, su fecha de nacimiento.

Los ladrones acceden a las redes sociales para recabar información. Se centran en niños y adolescentes especialmente locuaces y que más contenidos comparten: aquellos que incluyen en sus perfiles sus direcciones postales y teléfonos que facilitan un seguimiento posterior. Muchos actualizan las entradas a diario, y comunican a todos sus amigos que se van de vacaciones ... Traducido al lenguaje de los ladrones, significa "casa libre y fácil de robar". Desgraciadamente, los menores no perciben los peligros que someten a la familia por sus indiscreciones y los padres se desentienden de la actividad de sus hijos en las redes, arriesgando la seguridad de toda la familia.

Los menores no son conscientes de que en Internet cada uno construye su identidad. Por eso les cuesta comprender que este "amigo" a quien no han visto nunca en persona, puede no ser lo que parece. Solo conocen de él unas fotografías, pero no la certeza de que representa su aspecto real. Por aqueta razón, son presa fácil de todo tipo de acosadores que frecuenten las redes a la caza de inocentes.

Además, los menores también son víctimas del comportamiento de sus propios amigos y compañeros de clase. Las redes pueden convertirse en un terreno abonado por ciberbulling, el acoso escolar. Aunque se puede comunicar a los responsables de la red social, según la política de privacidad y las condiciones de uso, la carga de la prueba recae en el propio menor que tiene que demostrar que está acosado. En muchos casos, pueden colgar fotografías vejatorias y muchas redes sociales no harán absolutamente nada para eliminarlas. En todo caso, hay un método para eliminar el nombre de la fotografía o la identificación con su persona, pero esto no evita la humillación de ver la cara en una manipulación fotográfica burlona, ​​o una escena íntima que se difunde sin autorización.

A menudo, y desgraciadamente, los mismos menores son su peor enemigo. Los ejemplos los podemos ver a diario en la televisión y algunas películas: los hacen adoptar posturas y cometer acciones de rechazo sin que realmente sean conscientes de las consecuencias. De hecho, en muchos casos se sienten orgullosos de estos comportamientos asociales, como si fueran medallas y los graban en sus teléfonos móviles para subirlos a la red. Lo peor de todo es que con la passibilitat los responsables de las redes sociales, muchos niños y adolescentes inician una escalada de barbaridades, una competición por ser el más atrevido.

¿Qué podemos hacer los padres?

Las redes sociales se han convertido en un servicio de moda, y no sirve de nada "esconder la cabeza bajo el ala". Debemos tomar medidas activas para proteger a nuestros hijos de un uso inadecuado de las redes sociales, tanto por su parte, tanto de la parte de terceras personas.

- Es necesario que los padres nos familiarizamos con el funcionamiento de las redes sociales a las que quieren pertenecer a nuestros hijos. Debemos leer cuidadosamente las condiciones de uso y la política de privacidad para identificar posibles peligros.

- Ciertamente es muy posible que nuestros hijos se registren en una red sin hacernos saber, desde un cibercafé, desde la escuela o desde el ordenador de un amigo. Por eso los padres que sospechamos que nuestros hijos hayan apuntado a escondidas a una red, lo podemos consultar en un buscador de personas, como 123people.es Es igualmente de eficaz para localizar tanto a menores como adultos.

- Tenemos que acompañar y ayudar a nuestro hijo durante el proceso de registro y la elaboración del perfil en la red social que hayamos elegido, de modo que podamos controlar que no se incluye información peligrosa o compremesa, y que los filtros de acceso son los adecuados.

- A pesar de las políticas de privacidad garanticen "la luna", debemos ser conscientes de que no existe la intimidad en las redes sociales, y que los menores son muy codiciados. Habitualmente, las compañías se reservan el derecho de utilizar todos los contenidos que sube el usuario, y suelen ceder a sus socios comerciales todos los datos de los perfiles sociales además de los datos de navegación.

- A poco que podamos, debemos evitar que nuestros hijos puedan fotografías en posturas o actitudes inapropiadas.

- El mejor mecanismo de control consiste en que nuestro hijo nos incorpore a su lista de contactos. Si no lo conseguimos, procuramos, al menos, que añadan un hermano mayor o familiar. Además, y de vez en cuando, examinaremos y revisaremos el perfil con nuestro hijo, explicándole con razones qué contenidos son o no adecuados y el porqué. Es mejor que sean ellos mismos que hagan el proceso de depuración del perfil.

- No debemos perder los nervios ante las infracciones que puedan cometer nuestros hijos. Si nos ponemos demasiado autoritarios y perdemos los estribos, nos arriesgamos que nuestro hijo tenga un par de cuentas: el modo y discreto para un consumo paterno, y el "desmelenado" para mostrar a los amigos y al resto del mundo.

- Si comprobamos que nuestro hijo ha terminado dentro de una red social en un grupo considerado peligroso, como los que fomentan el odio racial o de género, los dedicados a la política radical o la exaltación del terrorismo, los especializados en conductas sexuales de riesgo, sectas, pederastas, bulimias, etc., los tenemos que convencer para que los abandonen. A continuación tendremos que notificar de la existencia de este grupo a los moderadores de la red social ya las autoridades; y en caso necesario, pedir ayuda profesional.

Roser Canales Carbonell

Puede encontrar más información en:

http://internetsegura.cat/baixades/Navegacio%20segura%20per%20a%20menors.pdf

http://www.pantallasamigas.net/proteccion-infancia-consejos-articulos/seis-recomendaciones-para-la-proteccion-de-la-privacidad-de-los-adolescentes-en-las-redes-sociales.shtm